Veterinaria pide una nota de corte por encima del 11 en la mayoría de universidades públicas. Más alta que Enfermería, más alta que Farmacia, comparable a algunas Ingenierías. Y cuatro años después de graduarse, un veterinario gana 28.125 €. Es una de las relaciones más desproporcionadas entre barrera de entrada y salario del sistema universitario español. La pregunta es: ¿por qué sigue siendo una de las carreras más demandadas?
La respuesta corta es vocación. La larga tiene más matices, y los datos cuentan una historia que va más allá del tópico de "quiero curar animales".
Lo que gana un veterinario, año a año
| Años tras graduarse | Salario | Empleo |
|---|---|---|
| 1 | 19.551 € | 59% |
| 2 | 22.286 € | 67% |
| 3 | 25.676 € | 69% |
| 4 | 28.125 € | 70% |
El arranque es duro. 19.551 € al primer año es uno de los salarios más bajos de todas las carreras sanitarias y científicas. Un enfermero recién graduado gana más. Un maestro interino gana más. La progresión del 44% en cuatro años es significativa, pero parte de un suelo tan bajo que incluso al cuarto año el salario se queda por debajo de la media del ámbito de Ciencias de la Salud.
El empleo tampoco entusiasma: 70,3% al cuarto año. Compara con el 85% de Farmacia, el 89% de Informática, el 94% de Medicina. Si miras el panorama completo de carreras con más salidas profesionales, Veterinaria está más cerca de Humanidades que de otras carreras sanitarias en este dato.
Pero hay un número que lo cambia todo: el 87,2% de empleo cualificado. Esto significa que de los veterinarios que trabajan, casi 9 de cada 10 trabajan de lo suyo. No están de camareros ni de administrativos. Están en clínicas, en granjas, en laboratorios, en mataderos. El problema de Veterinaria no es que no haya trabajo cualificado. Es que hay menos trabajo en total.
Cinco años de carrera, y no es lo que esperabas
La imagen del veterinario es la del tipo amable que cura gatitos. La realidad del grado es bioquímica, fisiología animal, anatomía comparada, microbiología, parasitología, y horas interminables de prácticas con animales que no son mascotas. En tercer y cuarto curso trabajas con vacas, caballos, cerdos y ovejas. Hueles a granja cuando vuelves a casa. Es una carrera profundamente práctica, física, y a veces emocionalmente difícil.
La tasa de abandono es relativamente baja (10-15%), porque quien entra en Veterinaria suele venir con una vocación fuerte. El filtro no está en el primer año, sino en la inserción laboral posterior. Muchos descubren que el mercado es más estrecho de lo que imaginaban.
Hay un tema del que se habla poco fuera de la profesión: la salud mental. Veterinaria tiene una de las tasas más altas de burnout y depresión entre profesiones sanitarias, en todo el mundo. La combinación de jornadas largas, sueldos bajos, decisiones de eutanasia, y propietarios emocionalmente intensos pasa factura. No es un dato para asustar, es un dato para decidir con información completa.
Los tres caminos del veterinario
La gran bifurcación llega al graduarse. No existe un solo "mercado de veterinaria". Hay al menos tres, y las reglas son completamente distintas.
Clínica de pequeños animales. Es el camino más visible y el más saturado. Las ciudades grandes tienen más clínicas veterinarias de las que el mercado puede sostener. Un veterinario clínico junior empieza en 18.000-22.000 €, con jornadas de 10-12 horas que incluyen urgencias nocturnas y fines de semana. La progresión salarial es lenta a menos que abras tu propia clínica, lo que requiere una inversión de 100.000-300.000 €.
Producción animal y seguridad alimentaria. Es el camino menos glamuroso y probablemente el más estable. Inspección de mataderos, control sanitario de explotaciones ganaderas, seguridad alimentaria en la industria. Los puestos públicos (a través de oposiciones) ofrecen salarios de 30.000-40.000 € con estabilidad funcionarial. Aragón, Castilla y León, Extremadura y Galicia concentran la actividad ganadera y, por tanto, la demanda.
Investigación y sector público. Laboratorios de sanidad animal, agencias de seguridad alimentaria (AESAN), instituciones europeas (EFSA). Requieren normalmente un doctorado o especialización. Los salarios en investigación pública son modestos (24.000-30.000 € iniciales), pero la contribución es enorme: vacunas, control de zoonosis, resistencia a antibióticos.
Un lunes a los 28
Carlos trabaja en una clínica veterinaria en los alrededores de Sevilla. Llega a las 9:00, revisa las hospitalizaciones de la noche. Consulta a las 10:00: un perro con vómitos, un gato con una herida que no cierra, una revisión de cachorro. A las 13:00, cirugía: una esterilización rutinaria. Come un sándwich entre intervenciones. Por la tarde, más consultas hasta las 20:00. Los martes tiene guardia de urgencias hasta medianoche. Gana 24.000 €. Le encanta su trabajo. No le encanta su nómina.
Su compañera Elena trabaja como inspectora veterinaria para la Junta de Castilla y León. Visita explotaciones ganaderas, inspecciona un matadero, documenta cumplimiento de normativa sanitaria. Horario de 8:00 a 15:00, con alguna tarde de papeleo. Gana 33.000 € como funcionaria interina. No toca animales enfermos. No lidia con propietarios angustiados. Tampoco siente el subidón de salvar una vida. Pero duerme todas las noches y paga sus facturas sin sobresaltos.
La trampa de la privada
Los datos de Veterinaria muestran algo que no aparece en casi ninguna otra carrera. La tasa de empleo de los graduados de universidades privadas es del 47,5%. La de pública, 79,8%. No es una brecha. Es un abismo.
El salario es prácticamente igual (28.031 € en pública vs 28.547 € en privada). Pero si en pública 8 de cada 10 trabajan al cuarto año, en privada solo lo hacen 5 de cada 10. Las razones son complejas: perfiles socioeconómicos distintos, menor presión por incorporarse al mercado laboral, o simplemente que las conexiones profesionales del sector veterinario pasan más por las facultades públicas, que llevan décadas formando a la profesión.
Sea cual sea la causa, el dato es claro: en Veterinaria, la universidad pública no es "la opción barata". Es la opción con mejores resultados. La comparativa entre pública y privada lo detalla con cifras de otras carreras, pero en pocas se ve una diferencia tan marcada.
Dónde importa el dónde
Veterinaria es una de las carreras más sensibles a la geografía. Las clínicas de pequeños animales se concentran en zonas urbanas, donde la competencia es feroz. Pero la producción animal se concentra en el interior: Castilla y León, Aragón, Extremadura, Galicia. En esas comunidades, la demanda de veterinarios para ganadería e inspección sanitaria es real y menos competida.
El dato del ámbito agrario por comunidad autónoma lo confirma: comunidades como Navarra, Castilla y León y Cataluña muestran salarios más altos y tasas de empleo superiores al 85% en el campo agropecuario. En Canarias, la cifra baja a 24.589 € y 70% de empleo. Si tu plan es clínica urbana, prepárate para competir. Si estás abierto a producción animal o inspección, las oportunidades están fuera de las grandes ciudades.
¿Merece la pena?
Los números no mienten: Veterinaria tiene una de las relaciones nota de entrada/salario más desfavorables del sistema. Pides un 11-12 para entrar y ganas 28.125 € al cuarto año. Un informático entra con un 7-8 y gana 37.723 €. La aritmética pura dice que no.
Pero la aritmética pura no explica por qué Veterinaria sigue llenando plazas cada junio. No explica por qué la tasa de abandono es de las más bajas. No explica por qué el 87% de los que trabajan lo hacen en empleo cualificado, de lo suyo, en una profesión que eligieron sabiendo que el dinero no iba a ser la recompensa.
Veterinaria merece la pena si la vocación es real y si eres realista con los números. No merece la pena como "plan B" si no te llega la nota para Medicina. Los que más sufren en esta profesión son los que entraron por descarte, no por elección. Si sabes que quieres trabajar con animales, con la salud pública o con la seguridad alimentaria, y aceptas que el salario va a ser modesto durante años, la profesión ofrece estabilidad a largo plazo y un empleo profundamente cualificado. Consulta el ranking de carreras por salario para poner estas cifras en perspectiva, pero no dejes que la tabla salarial sea el único criterio.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto gana un veterinario de clínica de pequeños animales? Un veterinario clínico junior empieza en torno a 18.000-22.000 euros brutos anuales. Con experiencia (4-5 años), puede llegar a 26.000-30.000 euros como empleado. Los titulares de clínica propia ganan más, pero la inversión inicial supera los 100.000 euros y el riesgo empresarial es alto. La media general del sector es de 28.125 euros a los cuatro años de graduarse.
¿Qué salidas tiene Veterinaria aparte de la clínica? Inspección veterinaria (mataderos, explotaciones ganaderas, seguridad alimentaria), industria alimentaria, investigación en sanidad animal, farmacéuticas veterinarias, y organismos públicos como AESAN o EFSA. La producción animal y la inspección sanitaria ofrecen más estabilidad y mejores salarios que la clínica urbana, especialmente en comunidades como Castilla y León, Aragón y Extremadura.
¿Por qué la nota de corte de Veterinaria es tan alta si el salario es bajo? Porque la demanda de plazas es altísima. Veterinaria es una de las carreras más vocacionales del sistema: quien la elige, la elige por convicción. Hay pocas facultades en España (solo 12 ofrecen el grado) y las plazas son limitadas. Puedes comprobar tu nota para ver si te alcanza. La nota alta refleja la competencia entre aspirantes, no el valor de mercado de la profesión.
¿Es mejor estudiar Veterinaria en universidad pública o privada? Los datos son contundentes: la tasa de empleo al cuarto año es del 79,8% para pública frente al 47,5% para privada, con salarios prácticamente iguales. Veterinaria es una de las carreras donde la diferencia entre pública y privada es más marcada. La pública no solo es más barata, sino que ofrece mejores resultados de inserción laboral.
Datos actualizados a marzo de 2026. Base media de cotización anualizada, cohorte 2019-2020, 4 años tras graduarse. Fuente: registros de la Seguridad Social (SIIU).